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Acariciar a un perro no es un derecho

December 10, 2017

A lo largo de estos últimos años me he encontrado con mucha gente que cree que tiene el derecho (y a veces parece que hasta la obligación) de acariciar a Rudy, y él tiene sus reservas al respecto.

 

Como digo muchas veces, acariciar a Luna prácticamente "es gratis". Es decir, no cuesta nada. A poco que la mires y le digas algo ella se acercará a ti moviendo el rabito y probablemente se siente en tus pies esperando que una mano caiga sobre ella. A veces hay suerte y esa mano es educada y respetuosa. Otras veces, la gran mayoría, esa mano es brusca, torpe o descuidada pero Luna le echa paciencia si la persona en el fondo es agradable. Si la persona en cuestión es muy torpe simplemente se levantará y se apartará.

 

Pero cada individuo es un mundo, y en este sentido, Rudy y Luna son muy distintos. Rudy es muy prudente. Se toma su tiempo, observa y valora antes de acercarse y a veces ni siquiera se acerca a la persona. Aunque ésta le llame, Rudy no se acerca si no lo ve claro.

Pero esto no parece importarle a muchas personas que unilateralmente deciden interactuar con él, y normalmente lo hacen de la manera más torpe: inclinándose sobre él y alargando las manos para dar las clásicas palmaditas en la cabeza.

 

Rudy ha aprendido a tener paciencia pero a menudo la gente sobrepasa esos límites y es entonces cuando escucho frases tipo: "- oye! me ha gruñido!" o"- ¿me está gruñendo por acariciarle?" y yo me veo en la situación incómoda de tener que explicarle a esa persona que no le está gruñendo por acariciarle, sino que lo hace porque está siendo maleducada

 

Los niños lo entienden mucho mejor que los adultos. Aunque también es cierto que a un adulto no siempre es fácil decirle que se está equivocando en algo.

 

A lo largo de los años he conocido muchos perros que, como Rudy, toman precauciones antes de acercarse o de interactuar con alguien. Las razones por las que lo hacen son muy diversas. La apariencia, el tono de voz, los gestos... son muchas, muchísimas cosas que pueden hacer que un perro sea más reservado, más tímido. Pero lo que está claro es que todas y cada una de ellas han de ser respetadas. Aunque desconozcamos los motivos que le llevan a comportarse así. Lo primero es respetarlos. Sólo así lograremos un buen entendimiento entre ambas partes, ganaremos confianza y empezaremos a resolver las situaciones que se nos presenten.

 

Cuando me llega un caso de este tipo, lo primero que suelen comentarme en la visita es la diferencia de comportamiento que ven en el perro o en la perra respecto a lo que hace habitualmente con otras personas. Y no es por nada en concreto, sino más bien por un conjunto de cosas que suelo tener siempre en cuenta. Me gusta cuidar los detalles porque sé que los perros son animales muy sutiles y muy observadores. Y quizá esta actitud me lleva a crear algún tipo de complicidad. No lo se. Recuerdo que en una visita me llegaron a preguntar si no me gustaba acariciar a los perros, y todo porque no acaricié a ese perro en concreto hasta pasados unos meses de conocernos.

 

El caso es que cada vez estoy más orgulloso del carácter "gruñón" de Rudy y no por el hecho de que sea desconfiado (porque no lo es), sino por el hecho de exigir respeto y educación. La convivencia con Luna le ha permitido desarrollar estrategias similares y cuando puede, se da media vuelta haciendo un movimiento ninja y se aparta de la situación como hace Luna. Pero no todos los perros tienen la posibilidad de desarrollar estrategias similares ya que muchas veces la correa les impide alejarse. Por eso debemos tener estas cosas muy presentes cuando vamos con la correa. Sin ella, el animal tiene mucho más margen para moverse y resolver situaciones por su cuenta. Atado a la correa, dependerá de nuestra habilidad para manejar la correa y de nuestra capacidad observadora y resolutiva.

 

El mensaje que Rudy y muchos otros perros y perras lanzan con esta actitud no es un mensaje violento ni amenazante. Al contrario, es una llamada al respeto. Pero no siempre se interpreta como tal y creo que es una lástima porque nos están dando lecciones gratis cada día.

 

Acariciar a un perro es un privilegio que debemos ganarnos y ya no sólo para con los perros los demás, sino que empezando por los que tenemos en casa y aprender con ellos.

 

Salud!

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