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Educar en silencio

December 19, 2017

Creo que el ser humano es un animal muy poco dado a la observación y eso también nos hace poco hábiles en la tarea. Muestra de ello son las muchas veces que suceden cosas delante de nuestras narices y no llegamos a entenderlas (“¡no se qué ha pasado! Estaban tan tranquilos y… parecía que estaban jugando y…”). Generalmente vemos el resultado pero muy pocas veces somos conscientes del desencadenante ni de lo que ha estado sucediendo antes.

 

Gracias a un gran trabajo de observación se empezó a hablar del lenguaje de los perros allá por los años 90. Con el paso de los años se ha seguido ese camino y se ha "descifrado" una parte de ese lenguaje y lo más asombroso es que compartimos buena parte de ese lenguaje y podemos llegar a comunicarnos de manera intencionada con nuestros perrxs si somos capaces de hacerlo de forma apropiada.


Las playas y las montañas y otras zonas que solemos visitar Luna, Rudy y yo me permiten disfrutar observando gran variedad de perros y perras interactuando entre sí con libertad de movimientos. También veo perros  que amarrados a su correa pasan con resignación viendo el disfrute de los que andan sueltos. Disfruto mucho viendo la sutileza hecha arte en los movimientos de muchos perros. El juego convertido en herramienta educativa (en algunos casos, en muchos otros el juego se limita a tirarle el palito mil veces…). Las presentaciones en la playa son preciosas. Algunas desde la distancia como una danza ensayada y otras más brutas, torpes y divertidas.


Lo que quiero decir con todo esto es que mediante la observación podemos llegar al conocimiento. Es decir, si nos permitimos observar a nuestro perro en distintas situaciones podremos llegar a conocerle mejor, sabremos realmente de qué es capaz y eso hará que podamos confiar más en él (o ella). Si no estamos seguros de soltar a nuestrx perrx en algunas zonas es mejor que primero busquemos situaciones o zonas más seguras para empezar a hacerlo. Pero recomiendo fervientemente practicar la observación como herramienta educativa para, en los momentos oportunos saber cómo poner los límites de la manera más apropiada.


Un poco de paciencia nos ayudará mucho en la educación de nuestro perro o perra. Conocerle bien es la base natural para crear una relación de confianza sana. Ellos se pasan gran parte del tiempo observándonos, y muy probablemente nos conozcan mucho mejor de lo que podemos llegar a imaginar.


Observar desde el silencio.


El silencio es una herramienta muy potente que nos permite observar, contemplar una situación. Estudiarla y sacar unas conclusiones propias de lo observado. Pero no siempre es fácil mantenerse relajado y en silencio. Por ejemplo ante una pelea entre dos o más perros.


La cuestión es que observar desde el silencio nos puede hacer desaparecer de la situación, o cuanto menos, pasar a un segundo plano. Y ese es lugar ideal para observar, ya que de alguna manera podemos estar al margen y nuestra presencia no influye en el desarrollo de la situación (o influye muy poco). Es entonces cuando ves a tu perro asumir la responsabilidad de una situación y de repente todo tiene más sentido. 

Esto mismo lo vivimos en los cursos de educación canina y con los grupos de paseo donde se graban muchas situaciones que a primera vista se nos escapan. Al visionar los vídeos que grabamos y ver a sus perros moverse de ciertas maneras y asumir responsabilidades, las personas sonreían orgullosas. Muchas de ellos no habían sido conscientes en el momento de la grabación de que sus perrxs estaban actuando de esa manera.

 


Así que os invito a todos y a todas a observar a vuestros perros y a los perros de los demás para aprender más sobre educación canina :)

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