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Los primeros antisistema de la Historia admiraban a los perros

March 19, 2019

Unos 450 años antes de nuestra era surge una nueva corriente filosófica en Atenas: La Escuela Cínica (del latín canem: perro). Su "fundador", por así decirlo, fue un señor llamado Antistenes. Quizá este nombre no diga mucho pero si digo que uno de sus principales discípulos fue un tal Diógenes, quizá ya sí que nos suene de algo ¿verdad?

Antes de adentrarnos un poco en la vida de Diógenes (solo un poco, no tengas miedo) me gustaría destacar un par de cosas alrededor de esta peculiar corriente filosófica. En primer lugar, abogaban por un estilo de vida humilde, basado en cubrir las necesidades más vitales. Defendían la ética de la autosuficiencia y pese a que sus formas de transmitir sus valores, a menudo grotescas, no favorecían su reputación, fue considerada como una escuela de pensamiento crítico, revolucionario y subversivo contra el ideal platónico y la retórica convencional.

Por decirlo de algún modo, eran personajes incómodos, políticamente incorrectos. No gustaban de protocolos sociales establecidos por una sociedad que ellos creían perturbada.

La escuela cínica no creía en la propiedad, el matrimonio ni el gobierno.
Así pues, podemos considerarlos como los primeros antisistema de la Historia. Antístenes, Diógenes y todos los discípulos de esta escuela encontraban en los perros grandes maestros, y dedicaban horas a observarlos y a aprender.

 

Sobre Diógenes

Diogenes de Sinope nacio en Sinope (ole la originalidad) pero fue expulsado siendo muy joven por presuntas irregularidades monetarias. Se exilió a Atenas donde conoció a Antístenes, del cual fue discípulo.

Fue uno de los más destacados miembros del cinismo, siendo recordado por acciones tan pintorescas como orinar sobre unos comensales que le arrojaban huesos. Se intentaron burlar de él tratándole como a un perro, pues era conocida la admiración de Diógenes por estos animales, y él respondió, según él, como lo haría un perro: orinando sobre ellos.

Platón llegó a describirle como una versión enloquecida de Sócrates, lo que deja evidencia de que pese a ser considerado casi como un demente, nunca perdió cierto punto que dotaba a sus argumentos y acciones de lógica, sentido y razón.

Lamentablemente, hoy conocemos a Diógenes por el conocido "Síndrome de Diógenes". Transtorno mental relacionado con la acumulación de cosas en el hogar. Paradójico ¿no? Una persona que se vivió su vida de forma austera y humilde es recordado por dar nombre un trastorno que conduce a las personas a acumular objetos sin valor.

Este tipo de cosas son las que me hacen tener siempre tan presente al señor Orwell. ¿Qué pasa si llamamos "PAZ" a la guerra? En fin, tenemos lo que nos merecemos... tenemos "MENOS PAZ".

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